Asociación Española Contra el Cáncer

Frente al cáncer… no estás solo

Hace unos dos años que tengo la fortuna de colaborar como voluntaria en la aecc.

 

A través de un folleto publicitario, (que indicaba algo así como “te necesitamos”, “tu ayuda puede ser valiosa”) me atreví a acercarme a la Asociación a ofrecerme para estar con los enfermos. Desconocía si yo podría servir de ayuda, si sería capaz, si sabría dar algo de lo que realmente se necesitase… Carecía de experiencia similar, y estaba llena de inseguridad, sólo tenía voluntad. No obstante, me sentí llamada a ello.
Pronto me di cuenta de que corazón y respeto, mucho respeto, por la persona del enfermo, y también por su familia, eran las herramientas mejores, e imprescindibles, para esta labor.
Crees que vas a darte, a dar un rato, un pequeño tiempo de tu existencia, a regalar oído, atención, cariño, interés auténtico y gratuito, compañía.
Vas a “regalarte” a una persona que no conoces de nada… y que se convierte en un “regalo” para ti, un huésped entrañable en tu corazón, alguien importante en tu vida, que siempre te deja un recuerdo precioso, inigualable, único.
Te encuentras recibiendo tanto, tanto… que realmente cuesta creerlo. Acabas siendo tú la que das gracias infinitas por el privilegio de vivir esta experiencia que es maravillosa e inefable como toda experiencia de amor.
Crees que vas a dar amor, y te encuentras recibiéndolo inmensamente.

 

Fdo. Una voluntaria a domicilio de la aecc en Sevilla



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