Asociación Española Contra el Cáncer

Frente al cáncer… no estás solo

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En esta sociedad en decadencia en la que los valores humanos están muy perdidos, quiero contribuir a que los días sean menos difíciles para las personas que sufren.


Al equipo de Cuidados Paliativos aecc-Madrid

Queremos daros las GRACIAS (con mayúsculas) por todo lo que habéis hecho por Joaquín. Son pocos los adjetivos calificativos que podríamos deciros, y no terminaríamos nunca. El calor, la atención, el cariño, la dedicación, el esfuerzo y todo el apoyo que le habéis prestado no están pagados con nada. Además, todas las directrices que nos aconsejabais para darle mejor calidad de vida han sido muy efectivas y difíciles de aplicar con consultas externas.


Si alguien me preguntara  en qué consiste mi trabajo, toda su esencia podría quedar  resumida en estas dos acciones, “ayudar a vivir, aprender a morir”.


A la Unidad de Cuidados Paliativos aecc Málaga

Juan Carlos, Susana, demás compañeros y como no Luisa, que fuiste mi ángel de la guarda, nunca olvidaré tus últimas palabras. Me gustaría dejar constancia, a través de esta carta, de mi agradecimiento y mi reconocimiento. Durante la enfermedad de mi madre, nos hicisteis sentir como parte de una gran familia, por eso siempre estaréis en nuestros corazones. En nombre de mis hermanos y en el mío propio quiero mostraros una inmensa gratitud, ¡tanta como estrellas hay en el firmamento!, y quizá me quede corta. Gracias por vuestro agrado, vuestra dedicación, vuestra profesionalidad y buen hacer. Sólo personas como vosotros, dotadas de una sensibilidad  especial pueden dedicarse a una profesión, en ocasiones tan dura y comprometida, con tanta dulzura y con una sonrisa en los labios. Que Dios os bendiga, y haga posible que durante vuestra vida recojáis tanto bien como propiciáis. Y que mantengáis, por muchos años, ese precioso don en vuestras manos y en vuestros corazones.


AL EQUIPO DE CUIDADOS PALIATIVOS aecc-Madrid  

                                           


Les doy mil veces las gracias por la atención prestada a mi madre y a nosotros mismos. Sólo deseo que Dios, si existe de verdad, les dé salud para que sigan con esta gran misión. Y a las familias que están pasando por situaciones parecidas a la nuestra que piensen que el paciente quiere morir con la familia, en su entorno, no en el hospital entre cuatro paredes. Yo lo digo porque la cara que se le queda al que fallece es de felicidad, y a la familia que le acompaña también se le queda esa felicidad de ver que su ser querido se va feliz.


Cuando los voluntarios de hospital suben a planta a visitar a los enfermos ingresados, tanto de oncología como de hematología, también visitan a los enfermos que están a cargo de la Unidad de Cuidados Paliativos (UCP). Estuvieron un tiempo viendo a un chico de más de 40 años que se encontraba en  la 4ª planta, siempre acompañado por su familia, sus padres, hermanas, amigos… Los voluntarios se pasaban a verlo, le daban conversación, le entretenían… en general, le hacían pasar un rato distinto, fuera de lo sanitario, pero no sólo a él, sino también a los que estaban a su alrededor. Nuestra psicóloga era quien lo atendía. Al pasar a la UCP, la psicóloga de la unidad se hizo cargo de sus familiares, para hacerles un seguimiento de duelo. Una mañana, subieron los voluntarios a planta y no lo vieron. Pensaron: “se habrá ido de alta, tampoco estaba tan mal” Pero al preguntar yo a la supervisora, me dijo que esa noche había fallecido. No volvimos a saber nada de ellos hasta 10 días después. La hermana vino al despacho del voluntariado en el hospital buscando a la psicóloga de la UCP, ya que nadie sabía decirle dónde estaba. Al preguntarle por su familia se echó a llorar. Decía que buscaban a la psicóloga porque sus padres la necesitaban. Pero al empezar a hablar, no pudo parar de llorar. En realidad era ella quien más la necesitaba. Era ella quien más había estado con él, y no soportaba ver el sillón vacío en el salón de su casa. En ese momento, fue cuando me dio las gracias por cómo nos habíamos portado con su hermano, y que el agradecimiento lo hiciera extensivo a todos los voluntarios. Los acompañé al despacho de la psicóloga. Nos volvió a dar las gracias a toda la Asociación.


Soy voluntaria de Asociación Española Contra el Cáncer, y de la Unidad de Cuidados Paliativos de esta asociación. Deseo expresar la labor tan humana que vienen realizando. Nada más y nada menos que quitar el dolor. ¿Se puede pedir más? ¿Se han parado a pensar en aquellos que tienen enfermos en casa, llenos de dolores, quejándose día y noche, y tú, impotente sin poder hacer nada….?  Yo sí lo sé, lo he vivido junto a mi marido que tenía cáncer de pulmón, y lo peor es para el enfermo porque los dolores son horribles, pero créanme, para el que está a su lado día y noche también es duro.  Pero un buen día, y bendigo a Dios por ello, mandaron de la Unidad de Cuidados Paliativos a dos personas estupendas, amables, humanas, de verdad, no tengo palabras, desde aquí, mi agradecimiento y cariño, pues nos cambió la vida. No tenían prisa en irse de casa, nos escucharon, y con la dulzura que nos hablaban fue como un bálsamo. ¡Ellos no hacen milagros! Mi marido estaba en fase terminal. Pero lo que sí hacen es que no sufran, y que el tiempo que les quede de vida lo vivan lo mejor posible. ¿Se puede pedir más?  Mi marido murió, pero rodeado de los suyos y en paz, sin dolores ni agonías.  Hace más de 4 años que estoy en la aecc, hice los cursos de voluntariado e incluso el de paliativos. Hoy visito a enfermos en hospital y domicilio. Es tan gratificante!!!!! Nos reciben con tanto cariño los enfermos… nos cuentan sus cosas….  Cada día estoy más agradecida a esta asociación por tenerme con ellos.  Sólo pido a Dios que no desaparezca esta Unidad, porque sólo merecen agradecimiento y cariño.   Gracias a todos.


Al personal de la Unidad de Cuidados Paliativos  aecc – Málaga


Queremos expresar nuestra mas sincera gratitud a todos aquellos profesionales, que de alguna manera, habéis estado cerca de nuestro hijo. Incluyendo la gran labor humanitaria que realiza el voluntariado de vuestra Asociación. Con vuestra ayuda, cariño y amistad estos días han sido un poco menos difíciles. Siempre tendréis un lugar en nuestra casa y en nuestro corazón.   “No te rindas sin haber luchado, el que es vencido es aquel que no ha sido capaz de llevar consigo una ilusión.”