Médicos del Mundo

La esquina que nadie quiere ver

La significación del trabajo como uno de los referentes que identifica a las personas para darles reconocimiento social, es una de las más potentes. Sin embargo, la actividad de las mujeres que están en situación de prostitución no promueve el reconocimiento social, por lo que, en su caso, su actividad no les dota de ningún valor positivo.


Me gustaría contaros algunas cosas que llevo pensando hace tiempo acerca de la prostitución.


Hay mujeres que hablan en silencio. No pueden verbalizar lo que les ocurre. Pero sus miradas silenciosas nos hablan de su impotencia para frenar la multitud de agresiones que sufren a diario. De parte de la población, de sus parejas, de los clientes.


Si, como dicen, la voz humana es el instrumento más bello del mundo, que ningún otro puede darte jamás ni la mitad de la emoción que proporciona una bella voz, yo diría que la palabra, algunas palabras, producen música “de la buena” al oírlas.


Tenían que relatar lo que hacen dentro de este proyecto, pero las mujeres pares se han hecho las remolonas. Y como no queremos que pase más tiempo sin que se sepa de la importancia de su figura y de su protagonismo en el desarrollo de este proyecto, pues vamos a hablar de lo que hacen. Aunque sabemos que no es lo mismo.


El debate sobre la prostitución abarca un amplio arco de argumentos y razones, no siempre excluyentes entre sí: desde el ataque firme a su existencia basándose en la defensa de la dignidad humana, hasta la justificación concesiva fundamentada en el respeto a la libertad de la persona.


No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma


Cuando amanece, la mirada enfoca a los primeros rayos de luz de un día radiante en esta parte de la ciudad.


Hacía bastante frío aquella tarde de invierno en la Unidad Móvil. Ya empezaba a oscurecer, cuando del grupo de mujeres destacó una voz:


Técnica 1-¡Vaya!. No podemos arrancar la furgoneta por más que nos empeñemos. No sabemos que nos pasa, Quizá, sea el embrague, el aceite o la dichosa junta de la culata.


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