Asociación Parkinson Madrid

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Mi experiencia en domicilio como fisioterapeuta me parece muy gratificante, son muchas las horas que pasamos en metro pero, poder ayudar a mis pacientes, me sirve de estímulo. Nosotros vamos a ayudarles en todo lo que podamos pero, de lo que ellos no se dan cuenta, es que también nos aportan muchas cosas, todo su cariño y una confianza plena en que estás dispuesto a ayudarles y a aportarles todos los beneficios que puedas.


El trabajo a domicilio consiste en un acercamiento personalizado al entorno habitual de un paciente, lo que ofrece las ventajas de poder conocer mejor sus necesidades diarias e ir adaptándonos a ellas conforme cambian, y al mismo tiempo, establecer un gran clima de confianza paciente-fisioterapeuta. Asimismo, favorece la participación de los familiares y otras personas de apoyo (cuidadores, amigos, etc.) a quienes también podemos ayudar resolviendo dudas, enseñando estrategias para realizar adecuadamente los cambios posturales y transferencias… Pese a la gran variabilidad de pacientes, creo que la mayoría se sienten bastante motivados con este tipo de intervención y para mí es realmente gratificante poder ir observando sus progresos y cómo, gracias a ellos, consiguen desenvolverse aunque sea un poquito mejor en sus vidas, dándoles a éstas una mayor calidad.


Después de estar cuatro años trabajando a domicilio con enfermos de párkinson, lo único que puedo decir es que es una experiencia muy gratificante, no por el papel que desempeño con estos pacientes, sino por su fuerza de voluntad que, día tras día, muestran ante su sesión de fisioterapia. Nos abren sus casas con ilusión y esperanza porque eres uno más en su familia. Les entiendes, les comprendes y buscamos soluciones para superar sus limitaciones, ya que depositan toda su confianza en ti.


7:15 horas. Suena el despertador, lo apago, me levanto. Voy al baño, me visto, desayuno, taper-ware al bolso. Dibujo la ruta del día en la cabeza, y a corretear Madrid. ¿Qué me deparará hoy el día? ¿Irá el tren bien? ¿Se parará? ¿Llegaré a las 9 o me tocará correr? Portal del paciente y me pregunto: ¿cómo estará hoy? ¿Tendremos novedades? Me reciben con una amplia sonrisa, todavía desperezándose, y a trabajar un ratito mientras nos contamos qué tal ha ido el fin de semana. Y, en mitad de sesión, la típica pregunta: “¿pero qué te he hecho yo para merecerme esta paliza que me estás dando? Me voy a acordar de ti el resto de la semana, me dejas que no puedo ni menearme el resto del día…”. Y, claro, ¿qué le vas a decir?: “Sabes que es por tu bien y que luego te vas a sentir mejor”. Ya convencidos, contestan: “claro que sí, hija, tienes toda la razón, tienes unas manos…”


Detrás de cada puerta hay un cuento que no siempre se escribe. Cuando entro en la casa realmente estoy entrando en sus vidas. Hacemos la terapia, pero siempre hay más. Está el Madrid que no he conocido, aquellas suelas de zapatos rotas y el chico del tranvía… Podrían ser historias anónimas que leí en una revista, pero estas tienen nombre y rostro. Entre respiración y movimiento de pierna, de brazo, y ese paseo levantando bien altos los pies, con la vista  al frente, compartimos nuestro tiempo de semana en semana. Soy fisioterapeuta a domicilio. Soy oyente de historias. Ellos tienen en común el  parkinson y la historia de mis días.


Suena el despertador, ¿qué día de la semana es hoy? En pocos segundos, mi mente se sitúa y repasa mentalmente la ruta del día.


En mi opinión, el trabajo a domicilio con enfermos de párkinson ofrece una atención muy personalizada ya que da a conocer el entorno del paciente, cómo vive, cómo se lleva con su familia y permite resolver problemas cotidianos en el lugar exacto en el que se producen (el dormitorio, el baño, las escaleras…). La relación entre terapeuta y afectado es por ello mucho más estrecha y creo que eso influye positivamente en ambos, ya que, por una parte, el paciente confía más en la eficacia del tratamiento y, por otra, el fisioterapeuta conoce mejor las características de cada enfermo, pudiendo adaptar con mayor precisión la terapia. Yo con los pacientes de domicilio me siento como una persona importante para su vida diaria, a la que necesitan y echan en falta; en resumen, una persona que entiende su enfermedad como lo puede hacer un médico pero con mayor cercanía.


El trabajo del terapeuta que va a domicilio es duro pero muy gratificante. En estos blogs, nos gustaría compartir con vosotros la experiencia de nuestros profesionales…


- Reciben una atención personal e individualizada.

- El paciente aprende estrategias para poderse mover en su entorno y resolver situaciones que se le presenten complicadas en su día a día, ya que la rehabilitación se imparte en su propia casa.


Los pacientes con párkinson necesitan de la fisioterapia para poder desarrollar de la forma más independientemente posible las actividades de la vida diaria ya que esta disciplina trata la marcha, el equilibrio, el tratamiento del dolor y el alivio de la rigidez. La Asociación Parkinson Madrid cuenta con un excelente equipo formado por catorce profesionales con más de una década de experiencia en el tratamiento a afectados con la enfermedad de Parkinson. Además, asesoran a los familiares para que aprendan a manejarles con el menos esfuerzo físico posible a través de talleres, tutorías y cursos. Para nuestra entidad, el apoyo y formación a los familiares es fundamental, ya que el cuidador necesita aprender, tratar y movilizar a la persona con párkinson, para evitar futuras lesiones físicas.