“La presente generación está perdiendo la capacidad de disfrutar de la vida desde el interior. Los chavales de hoy están perdiendo el gusto por las manualidades, connatural a cualquier niño, a favor de los productos estandarizados. Quieren máquinas que les canten, jueguen, hablen y lean. Reclaman y piden ser entretenidos en lugar de entretenerse por sí mismos”.
Durante esta serie de entregas en las que hemos querido mostraros tanto el trabajo que hacemos, como la metodología que aplicamos y la filosofía de trabajo que nos anima, os hemos ido presentando un puzzle que hoy toca a su fin.
El puzzle en sí mismo nos ha servido para representar ideas capitales alrededor de las cuales gira nuestro quehacer: de un lado, la resolución de una tarea, presidida por un esfuerzo tanto reflexivo como ejecutivo constante. De otro lado, los colores y las formas sinuosas de sus piezas nos guían por el adiestramiento de sentidos y potencialidades que nuestros usuarios han de descubrir dentro de sí y que nosotros tenemos la obligación de fomentar. Finalmente, el puzzle representa un trabajo en equipo en el cada una de sus piezas aporta sus valores individuales para fortalecer al grupo y darle un sentido final.
El resultado de nuestro trabajo se aprecia en el siguiente muestrario, en el que podéis ver juegos de lógica, manipulativos, objetos decorativos, artesanía…
Nuestro objetivo prioritario es la capacitación laboral de nuestros usuarios y para ello es preciso llevar a cabo un análisis exhaustivo de aquellos aspectos que facilitan o dificultan la inserción laboral de personas con discapacidad.
Nuestra valoración se realiza, teniendo en cuenta: en primer lugar, la recogida de información lo más exhaustiva posible y una entrevista para conocer la experiencia laboral previa y las expectativas actuales del usuario; a continuación, valoración de aquellos aspectos que aumentan la motivación de cara a la realización de tareas y las condiciones que mejoran la participación del usuario en las actividades del taller.
Hay que tener en cuentas variables que pueden influir en la aparición de situaciones de crisis, partiendo de las características de personalidad individuales, analizando el comportamiento que el usuario manifiesta cuando se encuentra en compañía de otros.
Fomentamos la sensación de independencia, valorando el grado de autonomía que cada usuario demuestra en el acceso al puesto de trabajo y durante el desempeño de la actividad, observando que la persona sea capaz cumplir horarios, seleccionar y colocarse el equipo de protección individual, identificar las herramientas que va a necesitar…
Valoramos la capacidad de producción de calidad que cada usuario ha conseguido, con idea de conocer a ciencia cierta si la persona será capaz de integrarse en una cadena de trabajo o no. En función de cada caso valoraremos además el potencial de aprendizaje de la persona tanto a la hora de abordar nuevos trabajos como para seguir mejorando en aquellos que han sido objeto de este plan de formación.
Por último, señalaremos que no sólo es relevante la valoración del preparador laboral, sino que también es de gran importancia la que realiza el propio usuario acerca del plan de formación y el cumplimiento de las expectativas que en él se habían generado.
La actuación individualizada que proponemos hace imprescindible la adaptación de cada puesto de trabajo y el diseño y realización de las herramientas necesarias para cada empleado, todo ello marcado por la detección de dificultades de movilidad, la conservación o no de restos visuales y auditivos, dificultades cognitivas…
Se realiza un análisis exhaustivo de las secuencias necesarias para la realización de cada producto. De cada secuencia se extrae el número de pasos incluidos en ella.
Elaboramos un programa de formación inicial tras el cual determinamos el sistema de trabajo. El objetivo final del mismo no es otro que maximizar la eficiencia y adaptación de los trabajadores y reducir, en la medida de lo posible, los elementos inadecuados que pueda encontrarse en el desempeño de tareas, mediante la recopilación de información sobre la valoración funcional del sujeto, el puesto de trabajo y la tarea; la integración de los resultados mediante la detección de desajustes entre la tarea y otras variables; la detección de riesgos laborales debidos a la tarea (carga física, sensorial o ambiental).
A partir de la detección de los desajustes y el análisis de riesgos, se planteará la evaluación del sistema de trabajo-tarea-puesto.
Dedicaremos igualmente un tiempo a la formación continua, de manera que el trabajador ocupe el puesto, después de haber pasado por todos los procesos, al que mejor se adapte, facilitando el paso de puestos de menor responsabilidad a otros que requieran mayor grado de competencia.
Otros objetivos fundamentales: Garantizar la seguridad de los trabajadores, no caer en la rutina, adaptación de programas a las circunstancias y características del usuario, ajustar la demanda a la capacidad del usuario.
El puesto ha de ser accesible, de manera que no se produzca un empeoramiento de deficiencias ya existentes y/o la aparición de otras nuevas.
Es un tipo de ayuda externa para los problemas de memoria que ayuda a grabar y almacenar la información y también puede ser empleado para consultar información.
Comenzar a utilizar una agenda, para nuestros usuarios, es un proceso de aprendizaje que necesita entrenamiento y mucha práctica. Hay que dar a la persona ayuda y estímulo para instaurar el uso de la agenda.
No podemos permitir que ningún elemento entorpezca la consecución de los objetivos que nos planteamos para cada usuario. Para ello se hace un análisis que evalúe todas aquellas dificultades que cada persona, en su situación particular, manifiesta desde su entrada cada mañana en el centro. Podríamos decir que los elementos que este programa pretende introducir están dirigidos a conseguir un centro que garantice a sus usuarios la Accesibilidad Total, tanto en la deambulación por el centro como en la administración de sus materiales personales y de trabajo.
Esta autonomía va a contribuir, como es lógico, a la mejora del autoconcepto en el paciente y va a permitir una mayor agilidad en su rehabilitación.
Las tareas de personalización de los materiales y espacios del centro están destinadas a conseguir una mayor facilidad de uso por parte de nuestros pacientes. Entendemos que el hecho de contar con una fotografía del usuario delante de sus pertenencias y materiales facilita su rápida localización.
Al abordar el tema de lcesibilidad se nos viene a la cabeza la misma imagen: personas con discapacidad motora, que casi siempre asociamos a personas que utilizan una silla de ruedas para desplazarse. En alguna ocasión también nos acordamos de aquellos ciudadanos que, afectados por las mismas deficiencias motóricas también utilizan muletas u otro tipo de bastones y trípodes para poder desplazarse con seguridad.
Igualmente, aquellos que tienen una vinculación personal, afectiva o profesional, con personas con discapacidad sensorial (ciegos, sordos y sordociegos), realizan un ejercicio de empatía y son capaces de imaginar las dificultades con las que pueden encontrarse sus amigos, familiares o compañeros ante cualquier situación de la vida cotidiana: compras, viajes, ocio y tiempo libre… En este caso pensamos sobre todo en barreras comunicativas, barreras arquitectónicas, deficiente espaciado del mobiliario urbano, dificultad de acceso a la información…
Sin embargo, existe un gran número de personas cuya discapacidad no se aprecia de forma tan evidente y cuyas dificultades no son menores. Nos referimos a personas que presentan especiales problemas a la hora de “interpretar”
El proceso de formación de nuestros usuarios y la producción de artículos con el sello de Manualia han de discurrir de manera paralela.
Uno de nuestros sellos de identidad es la selección de los colores con los que completamos nuestros productos. Para nuestros usuarios, sus familiares o cualquier persona que nos visite es fácil percibir que la utilización de colores fuertemente contrastados.
Si la elección de los colores no fuera así, podría darse el caso de que dos piezas con colores pertenecientes a una misma gama de color estuviesen situados una junto a la otra. Creemos que esto no facilita la identificación visual de la superficie de corte y con ello nuestros usuarios con mayores déficit visuales podrían presentar mayores problemas a la hora de resolverlos con éxito.
Lo mismo sucede en los materiales de clasificación y seriación en los que aparece una figura adherida a una base: siempre se favorecerá que entre ambas exista el mayor contraste posible y ello se logra mediante la elección de colores complementarios.
Por ello, hacemos especial hincapié en acercar a los usuarios los principios básicos del color: colores primarios, secundarios, terciarios, contraste simultáneo… con idea de que algún día sean ellos quienes seleccionen el color apropiado para cada caso.
Además, incorporamos el conocimiento y sobre todo la aplicación de las técnicas de pintura de forma adecuada: preparación de la madera, elección de la herramienta apropiada para cada superficie, mezcla de pintura y agua en las proporciones correctas, aplicación siguiendo las vetas de la madera…
Los resultados obtenidos por ahora resultan alentadores ya que se está demostrando que muchos de nuestros usuarios están superando o paliando mediante sistemas de compensación, sus dificultades de memoria y atención y se está produciendo un verdadero aprendizaje e interiorización de técnicas desconocidas por ellos hasta el momento.
Cualquier maestro, terapeuta, psicólogo, pedagogo…, en definitiva, profesionales de la educación y en concreto del ámbito de la atención a personas en situación de dependencia, habrá observado una dificultad para encontrar materiales adecuados para desarrollar su labor.
En el material educativo, especializado habitualmente en público infantil, cualquiera de nosotros podría identificar las bondades de su uso con las personas con las que habitualmente se trabaja, pero rápidamente nos damos cuenta de que en su diseño no se han tenido en cuenta aquellos elementos que mejorarían la accesibilidad de otras personas con, por ejemplo, problemas visuales, movilidad reducida…
Por ejemplo, si en un juego que utilizamos para estimular determinada función o desarrollar cierta habilidad las piezas que se ofrecen son demasiado pequeñas, sus colores no están lo suficientemente contrastados, o no disponemos de una base suficientemente ergonómica y estable para alojarlas, las posibilidades de que la persona con discapacidad fracase en la actividad se multiplican.
La filosofía de Manualia consiste en introducir modificaciones en el diseño de aquellos materiales en los que han detectado desajustes entre el propio producto y nuestros usuarios, y en crear, por otro lado, material innovador, no presente actualmente en el mercado y totalmente accesible para personas con distintos tipos y grados de discapacidad.
Por ello nuestro equipo está formado por profesionales de distintas disciplinas: psicólogos, pedagogos, maestros, terapeutas ocupacionales, logopedas y fisioterapeutas. Y también contamos con personas que cuentan con un gran conocimiento en carpintería y bricolaje, y son los encargados de dar a nuestros productos la consistencia y calidad que perseguimos.
En todas las fases, desde el diseño inicial hasta la comprobación de la eficacia de los artículos creados, participan los usuarios de nuestro centro, quienes llevan a cabo su proceso de rehabilitación al tiempo que contribuyen al desarrollo de la marca Manualia.