Nada extraordinario…
Por fin, después de vovernos loc@s con los menús, nos fuimos a comer. Tanta locura para terminar comiendo ¡huevos fritos con panceta!. Vale, ya sabemos que no es lo que se dice un menú hipocalórico, pero por un día. Que conste que nuestra “doctor” no puso ninguna pega! Luego compensamos los huevos con los postres y hoy estamos todos tan contentos. ¡Disfrutamos como enanos!
En la sobremesa, comentando la jugada con ”La rumbas” ( que se puso como el kiko),va y dice:
- Nada extraodinario, a mis años, ya he visto de todo, cosas buenas y malas, y comer no es extraordinario…¡ES NORMAL!
Y la verdad, tiene toda la razón del mundo.
Muchas gracias a toda la gente de LIZARRÁN, nos tratásteis de maravilla.
- Foto: Anajr


























